Nos quedan aún un par de semanas para finalizar ese tiempo de gracia que debemos aprovechar, ese sendero de conversión que nos lleva al umbral del mayor misterio de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Durante 40 días, la Iglesia nos ha llamado a sumergirnos en el silencio del corazón, en la penitencia que purifica, en el ayuno que libera, y en la oración que nos une a Dios. Como Jesús en el desierto (Mateo 4:1-11), estamos siendo invitados a vencer las tentaciones que nos alejan del amor de Dios y a preparar nuestro espíritu para el encuentro con Jesucristo vivo.
La Semana Santa es el latido profundo del amor de Dios manifestado en nuestra historia desde hace 2000 años. Es el momento en que la eternidad irrumpe en el tiempo y nos confronta con la pregunta fundamental: ¿Qué significa la cruz en mi vida? Desde el Domingo de Ramos hasta la Pascua, cada paso de Cristo es una lección de entrega total. En la Última Cena, el Señor nos dejó su Cuerpo y Sangre, no como un simple símbolo, sino como un alimento real para nuestra alma (Lucas 22:19-20), un pacto eterno de amor que nos sostiene en la peregrinación de la fe.
El Jueves Santo nos enseña que la grandeza está en la humildad, en arrodillarse ante el hermano y lavar sus pies (Juan 13:12-15). El Viernes Santo nos confronta con la paradoja del amor absoluto: un Dios que elige el sufrimiento por nosotros, que en la cruz no ve derrota sino victoria, que en su último aliento nos abre las puertas del cielo (Juan 19:30). Y el Sábado Santo, en su aparente silencio, es el tiempo de la espera confiada, de la certeza de que la muerte no tiene la última palabra.
El amor y la humildad de Cristo siguen resplandeciendo en un mundo que muchas veces olvida la cruz. Su mensaje no es un eco del pasado, sino una llamada ardiente al corazón del hombre moderno: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15:13). En una sociedad dominada por el individualismo, Jesús nos invita a perder la vida para ganarla, a renunciar a nosotros mismos para encontrar el verdadero sentido de la existencia.
La Resurrección de Cristo es el grito de triunfo de la luz sobre la tiniebla. Su victoria sobre la muerte no es solo una promesa futura, sino una realidad que transforma el presente. La Pascua es la certeza de que no hay noche que no termine en aurora ni cruz que no desemboque en gloria. Nos llama a una vida nueva, a un despertar del alma, a ser testigos de la esperanza en medio de un mundo que la necesita urgentemente.
Este tiempo sagrado es una oportunidad irrepetible para renovar el alma, para encender la fe con un fuego que no se apaga, para vivir cada momento como si fuera el último, con la certeza de que el amor de Dios lo llena todo. La Cuaresma nos ha despojado de lo superfluo, la Semana Santa nos ha sumergido en el misterio de la entrega, y la Pascua nos impulsa a ser testigos vivos de la Resurrección. No es una historia del pasado, es el presente de Dios en nosotros.
Así, la Semana Santa se convierte en un punto de inflexión, en una llamada urgente a vivir la fe con pasión, con radicalidad, con la certeza de que cada lágrima derramada, cada renuncia hecha por amor, cada acto de humildad nos acerca más al Corazón de Jesús. La cruz no es el final del camino, sino la puerta que nos conduce a la vida eterna.
Que no pasemos por esta Semana Santa como meros espectadores; que nos sumerjamos en su Misterio, que nos dejemos transformar, que salgamos de ella con un corazón lleno del fuego inextinguible del amor de Dios, capaz de rezar por nuestros enemigos, por los que nos persiguen, por los que se pierden, por los que necesitan oración, por los que equivocan el camino…
Y ahora … ¡Vamos juntos a rezar por un político!
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Fechas más señaladas para agendar en el calendario:
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- 2 de abril: San Francisco de Paula
- 5 de abril: San Vicente Ferrer
- 13 de abril: Domingo de Ramos
- 16 de abril: Santa. Engracia y compañeros mártires // Miércoles Santo
- 17 de abril: Jueves Santo (La Cena del Señor)
- 18 de abril: Viernes Santo (Ayuno y abstinencia)
- 19 de abril: Sábado Santo (Vigilia Pascual)
- 20 de abril: Resurrección – Santo Triduo Pascual
- 21 de abril: San Anselmo / (Lunes octava de Pascua)
- 23 de abril: San Jorge
- 26 de abril: San Isidoro
- 27 de abril: Domingo de la Divina Misericordia (Segundo Domingo de Pascua)
- 28 de abril: San Pedro Chanel / San Luis María Grinion de Monfort
- 29 de abril: Santa Catalina de Siena (Virgen y Doctora de la Iglesia / Patrona de Europa)
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No olvidemos rezar por el político que tenemos asignado, así como por el político del día (dedicamos un día especialmente a cada uno de nuestros políticos). Los tienes publicados en las redes sociales y en nuestra página web.
Acuérdate de felicitar a tu político por su onomástica y aniversario.
Muchísimas gracias por tus oraciones y por todo lo que haces por nuestra casa común, España.
Siempre a tu lado, el Equipo de Reza por un Político.
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