Agosto es, por excelencia, uno de los meses más marianos del año. La solemnidad de la Asunción de la Virgen, el 15 de agosto, junto con las innumerables fiestas patronales dedicadas a Nuestra Señora que se celebran durante semanas, convierten este mes en una invitación a contemplar a María como Compañera de camino de todos los cristianos. De toda la humanidad.
Entre todas las formas de devoción mariana, ninguna ha sido tan recomendada por la Iglesia como el Santo Rosario. La tradición sitúa su origen en Santo Domingo de Guzmán, a comienzos del siglo XIII, cuando, en un momento de grave crisis para la fe, la Virgen le animó a predicar esta sencilla oración como instrumento de evangelización y conversión. Desde entonces, papas y santos la han promovido ininterrumpidamente.
Grandes santos encontraron en esta oración una fuente inagotable de fortaleza. San Luis María Grignion de Montfort la llamó un arma poderosa contra el mal; el beato Bartolo Longo hizo de ella el camino de su conversión y de una inmensa obra de caridad; y san Pío de Pietrelcina llevaba siempre el Rosario entre sus manos, hasta el punto de que quienes convivieron con él lo llamaban «el arma» del Padre Pío.
Las apariciones marianas han confirmado una y otra vez esa llamada. En Lourdes o Fátima, el Rosario ocupa un lugar central. De modo especial, en Fátima, la Virgen pidió insistentemente a los tres pastorcillos: «Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra». Más de un siglo después, esas palabras conservan toda su actualidad en una sociedad marcada por la división, la violencia y la incertidumbre.
Algunos consideran que el Rosario consiste simplemente en repetir una misma oración. Sin embargo, esa visión olvida su verdadera naturaleza. Como toda expresión de amor, la repetición no empobrece, sino que profundiza. Un hijo no se cansa de decir «te quiero» a su madre, ni unos esposos dejan de repetir las palabras de su cariño. Cada Avemaría es una alabanza a María construida, además, con las mismas palabras del Evangelio: las del ángel Gabriel en la Anunciación y las de santa Isabel en la Visitación. Mientras los labios rezan, el corazón contempla los principales misterios de la vida de Cristo. Por eso, san Juan Pablo II definió el Rosario como un auténtico «compendio del Evangelio».
Durante este mes de agosto queremos proponeros un pequeño compromiso: ofrecer cada día, al menos, un misterio del Santo Rosario por los políticos. Ellos necesitan, quizá más que nadie, la luz del Espíritu Santo para discernir, la fortaleza para servir con rectitud y la altura de miras para buscar siempre el bien común por encima de cualquier interés particular.
Con la oración quizá no cambiemos inmediatamente —o al ritmo de nuestro deseo humano— las circunstancias del mundo, pero las ponemos por entero en las manos de Dios. Y hay pocas manos más seguras que las de María para presentar nuestras súplicas ante el Padre. Este agosto vamos a seguir rezando por quienes tienen la responsabilidad de gobernarnos.
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Las fechas para agendar este mes de agosto en el calendario son:
- 1 de agosto: San Alfonso María de Ligorio
- 2 de agosto: Nuestra Señora Reina de los Ángeles // Indulgencia de la Porciúncula: Un privilegio otorgado por el Papa Honorio III a San Francisco.
- 4 de agosto: San Juan María Vianney, Cura de Ars
- 5 de agosto: Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma y Nuestra Señora de las Nieves. Nuestra Señora de la Blanca (Vitoria). Nuestra Señora de África (Ceuta). Nuestra Señora del Remedio (Alicante). Santa María de Ibiza.
- 8 de agosto: Santo Domingo de Guzmán
- 10 de agosto: San Lorenzo
- 11 de agosto: Santa Clara
- 14 de agosto: San Maximiliano Kolbe
- 15 de agosto: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María y Santa María de Alba. Virgen de la Paloma (Madrid).
- 16 de agosto: San Roque
- 18 de agosto: Santa Elena de Constantinopla
- 19 de agosto: San Juan Eudes
- 20 de agosto: San Bernardo de Claraval
- 22 de agosto: Santa María Reina
- 23 de agosto: Santa Rosa de Lima
- 24 de agosto: San Bartolomé apóstol
- 25 de agosto: San José de Calasanz
- 27 de agosto: Santa Mónica
- 28 de agosto: San Agustín de Hipona
- 29 de agosto: Martirio de San Juan Bautista
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