Enero: ¡La grandeza de lo pequeño!
Concluido el tiempo de la Navidad, la liturgia nos introduce en el Tiempo Ordinario. No hay ángeles, ni estrellas, ni coros; apenas una sucesión de días aparentemente iguales. Sin embargo, no es un tiempo menor. Enero es, espiritualmente, un mes decisivo. No porque ocurra algo extraordinario, sino porque se nos devuelve a lo esencial: la…
